CRISTALES ETERNOS

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Se que en el borde del mundo te encontraré de la mano del viento, añorando una canción, relatando historias a la inmensidad, en el paraíso tenue que yace ante ti.

Habrá más tiempo del que esperábamos para descubrir que el sol es más cálido que en aquellos días del verano en que nos sentábamos a la orilla del lago. Vendrán las gotas de lluvia a humedecer nuestras almas y se quedarán en nuestras miradas los cristales eternos de un amor que no se olvida a pesar de las tormentas que llegaron al mundo.

Todo será un sueño tranquilo y profundo, con pinceladas de ilusión y caricias de eternidad. Todo será un poco más real al despertar entre los besos de tus dulces labios.

CONVERSACIONES CON EL CORAZÓN

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El amor en ocasiones es un una palabra muy grande. Implica silencio cuando cae la lluvia y canta el corazón en memoria de aquellos momentos que lo hicieron vibrar. Pide comprensión en aquellas líneas en que las letras se desgastan, cuando las imágenes son confusas y cuando al amanecer hay nubes grises en el horizonte. Te hace despertar cada día del lado opuesto al suave murmullo de la hierba fresca, te deja aprender de las piedras y agujeros del camino, te enseña un océano indomable de emociones mezcladas que divagan entre la felicidad y la nostalgia.

Solo el amor reduce los caminos desconocidos a extremos radiantes de luz y color que pintan tan claramente lo que tu mente se resiste a creer, te empuja a la orilla más excitante del mundo para que puedas mirar a la distancia quien eres y en quien te convertirás si das un paso más allá de donde te encuentras justo ahora. También es incertidumbre, porque caminas a ciegas entre sombras y aromas puros, pero desconocidos, no te muestra el futuro y es entonces cuando tiemblas ante el firmamento opacado por la neblina de la madrugada.

Para amar no necesitas poder, ni bienes, ni mucho menos razón porque todo esto solo alimenta tu miedo y a la ves tu egoísmo. Solo debes empezar desde tu interior, aceptando lo que eres y lo que no, conocer tus piezas rotas y aquellas que son tu fortaleza. Para amar necesitas compartir un sentimiento y un camino sin importar el idioma se tus pensamientos, lo diferente de tus pasos. Simplemente es una vida entera que comienza con una mirada profunda y cristalina que transmite la luz de mil soles y la frescura de una noches de estrellas a la orillas de unos cálidos brazos que rodean el alma.

LLUVIA DE ESTRELLAS

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Imagino los años como nubes translúcidas que cruzan el cielo, imagino el suelo bajo mis pies como un extraño sueño que parece un inicio cada día. Cuando los bordes del mundo son demasiado tenues es más fácil volar hasta donde el corazón lo pide, se caen los cielos y la gravedad no es más que una pequeña roca azotada por el torrente del agua de un nuevo río.

Todas las letras casualmente escritas son dibujos que escapan de mis manos y transportan al horizonte pensamientos enterrados por la vanidad y la labor de cada jornada. Todas las caricias pretenden inundar océanos nocturnos que evocan la brisa tranquila de un anoche de octubre, de esas en que se puede ver la luna al alcance de la mano. Las cumbres de las montañas parecen borrar las tormentas que vienen del oriente, y rasgan el firmamento creando lluvia de estrellas, y no queda nada que los ojos puedan buscar ante ese fabuloso espectáculo que viene en el momento justo de un despertar.

MEDITACIÓN

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Cuando todo se volvió tan mezquino que importan mas unas cuantas monedas que el sencillo abrazo del viento al caminar. Mirando el amanecer descubrí que antes de temer perder el aliento, hay más temor por perder la comodidad en los pies.

Pase tantos días lanzando mis pensamientos al cielo, que olvidé a dónde me llevaban mis pasos, deje de lado la canción de lluvia que tranquilizaba mis días y me embriague de aquello que pareció llenar mi hambre por lo material. No entendí hasta que dirigí la mirada al frente, viendo como unos y otros luchaban sin cesar por un trozo de papel maldito que los obligaba a abrazar los instintos más primitivos de su mente. Y hasta que vi mis propias cadenas, y comprendí que construí una prisión de frías paredes de la mano de un corazón vacío. Tanto temor por perder todo crecía como la marea cuando hay luna llena.

Mejor ahogue mis pensamientos, mis necesidades materiales y deje mi egoísmo que tanto me había arrastrado cerca del borde de la nada. No pensaba más que en mis viejos libros y aquellos proverbios que inundaron los días grises de mi andar. No quedaba mucho solo mi alma desnuda esperando la lluvia ligera para aterrizar en una reflexión que dejaré que guíe el resto de mis días: “La riqueza de un hombre radica en reconocer al humano y a la divinidad dentro de si mismo. La suerte y la abundancia la construyen viendo a los demás como sus iguales, porque de la humildad nace la perfección del espíritu.”

MÁS DE UNA VEZ

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En ocasiones la lluvia dibuja sonidos en la inmensidad, evocando aquellas cosas que llenan por completo el alma y la vida.Es extraño dar la vuelta a la calle y por primera vez notar aquellas cosas que se escaparon de nuestro cielo por un momento, pareciera todo parte del andar gastado de la rutina, como esa huella en la arena que una vez borrara el mar.

Son interesantes las muescas que deja el destino en las manos de quien decide enfrentar al mundo día con día, algunas de estas se convierten en las más inesperadas amistades, otras en las pruebas intensas de nuestro propio juicio. Tantas de estas han cruzado por mi mente que parece que he regresado, sin pensar, al punto de mi partida como si hubiese perdido algo en mi camino.

Cuando parece que dejo atrás algo, busco pretexto para volver a sentir aquellas gotas que acariciaban mi rostro como notas musicales que sanaban mi alma en días de tormenta. A veces busco el abrazo de la noche para entregarle mi mirada a las estrellas, porqué más de una vez busque respuestas en el terciopelo del firmamento tratando de ganarle terreno a la soledad.

Más de una vez pensé en la lluvia como confidente, más de una vez me atreví a pensar que debía fundirme con ella para conocer el mundo, olvidar todo y bañarme en las risas ocultas en los arboles húmedos agitados por el viento.

CAPITULO 1. REFLEXIONES DE UN INSTANTE (Segunda parte)

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Cuan incivilizado es el mundo que aun ahora nos comunicamos a través de sonidos guturales y esperamos a que el otro responda del mismo modo. Cuan primitivos somos que un simple impulso doloroso nos transforma en la peor de las bestias, la más torpe, pero la más destructiva. Y el raciocinio atrofiado, que desgasta rocas inertes, en las que se escribieron las mejores letras intelectuales, se vuelve el telón de un inesperado acto de vandalismo hacia el propio ser humano que cae sin remedio a un desfiladero de ignorancia sutil.

Me limitare a solo encerrar mis ideas dentro de mis pensamientos científicos, a toda reacción precedió una acción, pero hay más influencia de la inacción sobre la condición, tal como una certera flecha que quema lo más profundo de la psique dejando solo escombros de un futuro incierto.

A veces paso estos días con las complicadas páginas de un libro, como esas inolvidables láminas a color que hacen remembranza a esos raros estigmas dermatológicos… siempre uno deja más mella en la mente que otras… unas impresionan, otras son dolorosas y otras tantas solo causan desagrado. Es solo el acervo de fotos maltrechas que quedan para pasar el rato en que se terminan las filas de reclutas incipientes.

Imagino que hay más que ver dentro de la botella vacía, porque quedan las vibraciones de la voz del cantante predilecto estancadas en el viento. Imagino que hay menos detrás de las frágiles mascaras de fortaleza que desfilan ante mí, porque se quiebran con el roce suave del estetoscopio y se vuelven las arrugas en lágrimas y la juventud en escoriaciones de un camino tortuoso en sus días. Nunca pensé que una decisión causara tanto dolor, yo tome mi camino, y a pesar de no estar consciente de los retos y barreras a superar, me fui enamorando de la necesidad de intelectualizar las sensaciones y transformar en algo establecido aquello tan subjetivo y superfluo como de pronto se dibuja al dolor de cada uno. Y hoy veo quejas extensas, dolores extremos y actos de escapismo de la propia realidad transformados en dolor físico- ¿qué tan miserable puede ser una vida cuando la cotidianeidad hace estragos como un tornado?-

Los enviados al mundo ignoramos el futuro, nos aferramos a la vida desde el primer momento, sufrimos al perder la protección y la comodidad pero eso jamás será una limitante para ser feliz. Aunque para muchos es doloroso el proceso, saborear el camino y recordar las imágenes que marcan cada instante construyen el cielo y la tierra en un lugar de ensueño.

CAPITULO 1. REFLEXIONES DE UN INSTANTE

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Días vienen y días van, el andar del mundo se torna monótono entre las paredes del estrecho espacio físico que contiene mis pensamientos; donde una mesa se torna gris y una ventana un lejano horizonte para distraer el alma. Me pregunto por qué me he tomado la molestia de decorar con ideas puertas y cortinas, si en su mayoría los que visitan este lugar son de mente ciega y de necesidades culturales escuálidas.

Pretendería explorar los caminos que recorren este incierto mundo, pero soy prisionera de las necesidades de otro seres, mejora pronta, ave que trae buenas y malas noticias; tantas facetas me hacen perder el verdadero sentido de mi ser. Es extraño, cada día se parece tanto al que lo antecede, y las horas se escurren lentas entre los dedos deletreando las frases gastadas de un viejo libro. Así transcurren los momentos y me aferro a las delgadas líneas que dibujan las arterias sobre la cámara posterior de mi ojo, porque todo lo demás que cruza por mi mente quedara grabado por capricho de una sinapsis inesperada.

No reconozco si soy joven o vieja, pero las experiencias se acumulan en todos mis sentidos, cuando llegan y cuando se marchan, con los pálidos dibujos que se quedan en sus rostros plasmados de álgidas experiencias e insípida incertidumbre; y de todo aquello un rastro de lo que ha de llegar para la posteridad. Me imagino haciendo retoques tal como lo haría el escultor frente a una roca amorfa que han pedido transforme en el suculento reflejo de su percepción, solo que estas rocas se resisten a ser esculpidas por miedo a cambiar su apariencia exterior, cierta ironía que invade el aire es la que me hace pensar que es absurdo tratar de estar, tratar de ser.

Escribo interminables líneas de enigmáticos nombres contenidos en la biblias médicas, con los calificativos propios de una sociedad civilizada, el sinsentido más profundo que encuentro muy interesante, pues de cada carácter a un acertijo y de el nacen de las fauces de un tremendo abismo en el que se conjugan emociones y sensaciones físicas, con todo y eso un constante desafío que arrastra el pensamiento para llegar más allá. Pero ¿cómo penetrar una mente cerrada a la realidad y salvar un cuerpo sumido en la toxica comodidad? Eso aun los años no me lo han sabido contestar, pienso tal vez que debo mi paciencia alimentar.